BAJO MANTENIMIENTO, 4ª parte: Reducción de necesidades de poda, siegas y demás labores


Jardinería de bajo mantenimiento















En publicaciones anteriores repasamos algunas claves para el ahorro de agua, la automatización de riegos o la reducción de enfermedades en las plantas. Hoy continuamos con una serie de consejos para conseguir reducir al máximo las labores de poda, siega y demás trabajos de jardinería.

A menudo observamos cómo se mantienen los setos de separación de propiedades perfectamente podados para ofrecer un aspecto de jardín cuidado. Esto obliga periódicamente a sus propietarios a realizar labores que, además de requerir tiempo y esfuerzo físico, generan gastos en la gasolina o electricidad consumida por las podadoras, la necesidad de transporte de los desechos y la posterior limpieza de la zona. Pero, ¿realmente debemos mantener los setos podados para que den un aspecto de jardín cuidado?.   Quizá debamos cambiar un poco el concepto para llegar a apreciar que una barrera vegetal naturalizada puede ser tan atractiva  o más que otra sometida al corte perfecto de la poda. Evidentemente, en espacios reducidos puede ser aconsejable el corte, pero cuando la superficie del jardín lo permita, no debemos temer al crecimiento natural de los árboles.  Dos especies muy aconsejables por sus resultados son Cupressus sempervirens y  Cupressocyparis leylandii.

Los setos bajos delimitadores de espacios también pueden ser transformados conceptualmente para reducir las necesidades de atenciones. En este caso es importante contar con especies vegetales de crecimiento lento, que serán las perfectas aliadas de nuestra planificación. El boj puede ser una magnífica elección para este tipo de barreras.

Algo parecido puede llegar a ocurrir con las praderas de césped. A la gran mayoría de los propietarios de jardines les parecería extraño dejar partes del césped sin segar, pero debemos apuntar que se pueden conseguir efectos sorprendentes dejando algunas zonas crecer de forma natural. Por ejemplo, segando solamente caminos de paso o explanadas de estancia y dejando el resto de la siembra como praderas naturales. Otra opción, es dejar varios macizos sin segar, en forma de “isletas”, que aportarán al jardín pinceladas de naturaleza. No obstante, la mejor medida para el bajo mantenimiento y la sostenibilidad es la drástica reducción de superficies de césped. Aunque pueda pensarse que en geografías donde las condiciones climáticas sean favorables, se pueda  mantener de manera sostenible por las pocas necesidades de riego respecto a climas más secos, lo cierto es que su mantenimiento no solamente está en los aportes de agua, sino en todas las labores complementarias que necesita y que requieren de un elevado consumo energético.

Como regla general, podemos decir que debemos procurar naturalizar los diseños a medida que nos alejamos de los edificios. Es decir, que podemos permitirnos realizar composiciones un poco más artificiales en las inmediaciones de las construcciones,  pero a medida que nos alejamos de éstas será todo un acierto ir desechando especies que no sean autóctonas o que requieran de muchas atenciones para poder lucir perfectas en el jardín. Un área verde bien planificada puede llegar incluso a requerir solamente algún riego puntual al año y muy pocas atenciones de poda.

Sirva de ejemplo muy ilustrativo la imagen de presentación. Un solar urbano abandonado puede convertirse en una perfecta pradera de flor sin necesidad de riegos ni labores de mantenimiento; aprendamos entonces a aprovecharnos de la propia inercia de la naturaleza.


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