CÓMO CONSEGUIR QUE CADA DISEÑO SEA DIFERENTE


Paisajista Ángel Méndez









Está claro que no existe una fórmula mágica para esto del diseño, por lo que debemos seguir unas pautas que nos lleven a concluir con éxito cada proyecto que emprendamos.

Con este post quiero compartir mi forma de trabajar y de enfrentarme al papel en blanco y que bien podría aplicarse a las dos actividades que desarrollo, que son la arquitectura y el paisajismo. El temido papel en blanco siempre ha sido la pesadilla del estudiante y la cuesta arriba del profesional, pero vamos a ver cómo podemos darle la vuelta para que prácticamente las ideas salgan solas. 

Al contrario de lo que muchas veces se piensa sobre que el diseño es pura inspiración, he de decir que no. El diseño es reflexión, trabajo, desarrollo con muchos pasos atrás y, por supuesto, formación previa e investigación.

Veamos entonces cómo podemos enfrentarnos al diseño de un jardín en el que no existe nada más que un terreno vacío y, además, conseguir resultados diferentes a diseños anteriores.

El primer día que visito la zona de actuación para desarrollar un jardín, al contrario de lo que pudiera pensarse, no pienso en plantas. Y sigo sin pensar en plantas en las siguientes primeras fases del trabajo. No nos condicionemos y seamos flexibles, la selección de plantas vendrá en el momento adecuado.

Primero debemos observar y tomar nota de todo aquello que ya nos condiciona, como son los accesos, las orientaciones, los linderos, las instalaciones existentes, los desniveles ... Esta serie de cuestiones ya van a ir dándonos pistas de por dónde debemos conducir el desarrollo del diseño.

Ahora pensemos en una de las cuestiones más importantes y que será clave para el éxito: 

La configuración del espacio. 

Configurar el espacio es pararnos a pensar en el uso que se le va a dar, en cómo vamos a transitarlo, en qué estancias al aire libre necesitamos y de qué manera las podemos aprovechar. En definitiva, se trata de crear estancias que funcionen. De nada sirve comenzar pensando dónde pondré un árbol o ciertas variedades de aromáticas si previamente no le doy un sentido a todo. Podríamos decir entonces que todo lo que ocurra en el diseño de un jardín debe tener un por qué.

Una vez pensadas las estancias habrá que comunicarlas y para ello irán saliendo las ideas de caminos, pasos de piedra, acerados, adoquinados ...

Cuando nos demos cuenta, solamente pensando en el funcionamiento del jardín y sin haber pensado en ni una sola planta, tendremos el exterior estructurado. Ahora es cuando nos relajamos y comenzamos a pensar en verde.

No obstante, tengo que aclarar que ni todo es blanco ni todo es negro. Cuando tienes soltura en el diseño vas llevando en la cabeza el desarrollo completo a la vez. Es decir, en las primeras fases en las que "no se piensa en las plantas" sí que podemos hacerlo, pero en segundo plano, dándole más importancia y prioridad a la configuración del espacio. Eso no quita que ya vayamos anotando algunos elementos estructurantes, como pudiera ser un árbol concreto para el acceso, una barrera vegetal de separación entre ambientes ...

Realmente, fórmulas mágicas no hay, pero precisamente ahí está la gracia y eso es lo que hace de esta profesión una actividad apasionante. Lo que está claro es que configurando el espacio previamente, adaptándonos a las necesidades propias del lugar y las del cliente, conseguimos encauzar cada diseño, superando el papel en blanco y obteniendo resultados diferentes cada vez. 

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Mi nombre es Ángel Méndez, arquitecto y paisajista apasionado de la creación de espacios con magia.  Te invito a seguir este blog y echar un vistazo a la web del estudio, donde podrás encontrar algunos de mis trabajos realizados.






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