LA IMPORTANCIA DEL JARDÍN

Jardín en vivienda unifamiliar










A menudo puedo observar con asombro como se levantan viviendas aisladas de nueva planta en estupendas parcelas que son ignoradas en la concepción del espacio global de actuación. Son mayoritarios los proyectos arquitectónicos que centran su estudio en la superficie construida y se olvidan por completo de la envolvente ambiental, ya sea por falta de sensibilidad proyectual o por imposición de la propiedad a destinar el presupuesto disponible únicamente a los espacios “habitables”. Claro que, ante esta cuestión, la primera pregunta que yo lanzaría a debate es… ¿qué podemos entender por espacio habitable?, ¿solamente aquellos bajo techo y calefactados?.

Qué frecuente es encontrar estupendas construcciones rodeadas de estériles áreas pavimentadas, sin más rastro de paisaje que los tradicionales setos de separación en las lindes, o extensas e inoperativas praderas de césped sobredimensionadas, mantenidas de forma artificial y contra natura a base de altos costes totalmente desequilibrados.

Realmente, ¿se le da al jardín de la vivienda la importancia que tiene?; evidentemente, cada caso es diferente pero, en muchas ocasiones, no.

El jardín no debe ser entendido como la parte de la parcela no edificada que hay que poner más o menos agradable a la vista; un buen jardín es mucho más que eso.

Hagamos un ejercicio de memoria y reflexión; pensemos en nuestra infancia. Durante este periodo de nuestras vidas se forjan recuerdos que quedarán grabados para siempre en nuestras retinas. ¿Quién no recuerda los juegos con amigos en un jardín?, el descubrimiento de los diferentes insectos, las mariposas o las lagartijas. ¿Y qué decir de los olores?, para mí siempre será un recuerdo de la niñez el olor a jazmín, flor que me enseñaron a regalar como señal de amor a mis seres queridos.

Por tanto, un buen jardín  será de los mejores lugares para vivir buenos momentos que forjen excelentes recuerdos. Pero no será únicamente un aporte para los juegos de niños; si convertimos nuestros exteriores en el segundo salón de la vivienda, en un espacio “habitable”, todos en la familia podrán participar de estas vivencias. Recordemos que en nuestra casa vamos a pasar gran parte de la vida, por lo que es de vital importancia que este entorno nos sea amable. En ella viviremos los momentos más felices y los más amargos, que pasarán a formar parte del recuerdo desde el mismo momento en que sucedan. ¿Qué mejor opción entonces que inundar esos recuerdos de vida, color y agradables olores?.

Merece la pena invertir tiempo y algo de dinero en unos buenos entornos verdes, pues todo el esfuerzo será recompensado con creces en sanas y enriquecedoras experiencias de VIDA.

Recordad, los buenos jardines no son los que más o mejores elementos contengan, sino los que más sensaciones nos transmitan.

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