El CONCEPTO de "JARDINERÍA INTELIGENTE"

Paisajista en Badajoz, Ángel Méndez











Plantación de Rosmarinus officinalis, Casa Rural Sierra del Mampar, Hornachos (Badajoz)

A menudo utilizo el término de “jardinería inteligente” cuando hablo del diseño concebido desde la adaptación a las condiciones del lugar para conseguir zonas verdes de un mínimo mantenimiento. Adaptarse es analizar, entender y respetar. Debemos aprender a mirar a las plantas como lo que son, seres vivos con unas necesidades concretas según las especies.

Podemos decorar un interior con diferentes estilos de mobiliario, realizando todo tipo de combinaciones sin criterio alguno y no pasará nada más allá de obtener un resultado poco estético. Pero no podemos pretender forzar a las plantas colocándolas fuera de su hábitat natural y esperar que prosperen adecuadamente.

Ocurre en ocasiones que, por simple desconocimiento o porque es mayor el deseo de tener una especie concreta que de pararnos a analizar, nos encontramos jardines con soluciones completamente desacertadas que no acaban de cuajar. Plantas de pleno sol colocadas a la sombra que terminan muriendo o enfermando invadidas por los hongos, especies tropicales plantadas a pleno sol en localidades con altas temperaturas de calor seco, o expuestas a las heladas, podrían ser algunos ejemplos de soluciones que no responden a las premisas de ANALIZAR – ENTENDER – RESPETAR.

Partiendo de este concepto, queda claro que la manera más “inteligente” de diseñar un jardín es convirtiéndolo en una extensión de su propio medio natural. Las plantas autóctonas están adaptadas al lugar como no lo estarán las demás, por lo que nos ofrecen la ventaja de requerir muchos menos cuidados a cambio de mejores resultados.

Paseando por las calles de las ciudades podemos realizar ejercicios de reflexión sobre estas cuestiones. Dependiendo de las poblaciones y, dentro de éstas, de las diferentes zonas, vamos a encontrar ejemplos de todo tipo. Desde jardinerías fuertemente basadas en las plantas de temporada, con necesidades continuas de reposición, hasta áreas perfectamente naturalizadas con unos resultados espectaculares tanto desde el punto de vista estético como del económico.

Un ejemplo muy ilustrativo sobre la importancia de la adaptación al lugar podría ser el trazado de paseos marítimos. A pie de costa necesitamos plantaciones no solamente adecuadas a las temperaturas o soleamiento del lugar; además necesitamos elegir especies capaces de resistir fuertes vientos y la salinidad del ambiente marino.

Recuerda, para obtener los mejores resultados en jardinería, alíate con la Naturaleza, que es la mejor paisajista.


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