HABITAR EL ESPACIO EXTERIOR RESIDENCIAL



Los espacios exteriores de una vivienda deben ser una prolongación más de la misma; estancias habitables que hagan la vida más agradable a las personas y que faciliten el escenario adecuado para la desconexión de las rutinas diarias, para el diálogo con el entorno y las relaciones sociales. 

Diseñar un espacio ajardinado va más allá de la simple estructuración de zonas verdes en las que disponer diferentes variedades de plantas con mayor o menor criterio. Es necesario conocer de antemano las necesidades e inquietudes de la propiedad, la problemática de los condicionantes del terreno, el sentido de las actuaciones y el enclave que rodea al lugar.

A menudo, se tiene la creencia de que un jardín debe ser completamente verde para considerarse como tal, dejando así de lado toda relación con la arquitectura. De esta manera, se niega la posibilidad de generar espacios enriquecedores que pueden aportar, junto a las plantas, soluciones de tránsito, estancia o contemplación que, de forma complementaria, contribuyan a la obtención del máximo rendimiento en un diseño. El jardín no es independiente de la vivienda que circunda, debe existir un diálogo de coexistencia entre ambos articulado desde la observación, la reflexión y la coherencia.

Ángel Méndez
Chill Out en Elvas (Portugal)
Diseño: Ángel Méndez